Administradora: Pdga.U.B.A. Daniela Carignano

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PODOLOGIA: Los pies sobre la tierra

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Las uñas: salud y estética (por Dra. CRISTINA PARADELO Dermatóloga de la Clínica DermaClínic de Barcelona) ESPAÑA

Las uñas: salud y estética

(por Dra. CRISTINA PARADELO Dermatóloga de la Clínica DermaClínic de Barcelona)

ESPAÑA

Como otras partes de nuestro cuerpo expuestas, la apariencia de las manos y de las uñas ha sido considerada históricamente un indicador tanto de belleza y pulcritud como del nivel social de las personas.

Indudablemente unas uñas sanas y bien cuidadas son unas uñas bonitas. Pero algunas tendencias o modas conllevan modificaciones en las uñas que, si bien pueden ser socialmente consideradas bonitas o deseables, no son saludables. Así, llevar las uñas de las manos muy largas dificulta las actividades manuales, lo que históricamente se ha asociado a un nivel socio-económico elevado, aunque conlleva someter a la matriz de la uña a contínuos microtraumatismos. De forma similar, los zapatos de punta estrecha o de tacón alto dificultan la microcirculación de la sangre en la región ungueal y pueden causar pequeños traumatismos que, si son repetidos, alteran a veces de forma permenente la uña. La manipulación de la cutícula (recortarla o lesionarla mediante productos químicos) elimina una de las protecciones naturales de la uña por lo que favorece las irritaciones e infecciones de esta zona, y el empleo de algunos productos (piercings, incrustaciones, adhesivos, algunas lacas ungueales, etc) puede alterar su estructura. Como la uña crece lentamente (unos 3mm/mes en las manos y alrededor de 1mm/mes en los pies), las consecuencias de estos trastornos (cuando no han causado cambios permanentes en su estructura) tardan semanas o meses en desaparecer.

Por ello, para mantener unas uñas bonitas y sanas lo razonable es seguir unos hábitos saludables. Estos deben incluir no sólo la higiene y el corte de uñas con instrumentos adecuados (lima, cortauñas, tijeras) sino también una hidratación adecuada, extendiendo la aplicación de los productos hidratantes a la lámina ungueal y, en aquellos casos en los que por la edad o por la exposición a productos agresivos las uñas puedan estar más castigadas, utilizando productos específicos para esta zona. Además, se deben evitar los factores externos que resulten agresivos, utilizando guantes cuando se realicen tareas que precisen el contacto con productos que puedan ser irritantes y limitando el uso de calzados apretados (punteras estrechas, zapatos de tacón alto), de manicuras agresivas que recorten o traumaticen la cutícula, o el empleo repetido de esmaltes de uñas (y de quitaesmaltes).

La uña es una estructura compuesta por queratina que se desarrolla de forma contínua en forma de lámina, y queda adherida al dorso de la última falange de los dedos de las manos y de los pies, a los que confiere protección. Una parte de esta matriz se puede ver a través de la lámina transparente de la uña en forma de semiluna blanca. En condiciones normales las uñas deben tener una forma aplanada con una leve curvatura, estar adheridas a su base y ser transparentes. La cutícula (el pequeño pliegue de la piel que se adhiere al dorso de la uña para proteger la matriz de infecciones o traumatismos) debe estar conservada, al igual que la piel que bajo el extremo de la uña evita que gérmenes y partículas penetren por debajo de la misma.

En aquellas situaciones en las que, a pesar de todo, aparezcan alteraciones en el color, la transparencia, el grosor o la forma de la uña, es conveniente consultar con el especialista para identificar y tratar la causa.

FUENTE: http://www.unasanas.com/experto-opina.aspx

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