Administradora: Pdga.U.B.A. Daniela Carignano

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PODOLOGIA: Los pies sobre la tierra

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Pies Vendados - Una tradición pérdida de la antigua China

Pies Vendados - Una tradición pérdida de la antigua China

Dice una leyenda que en el siglo X, el emperador Li Yu ordenó a su concubina favorita vendarse los pies con cintas de seda y bailar sobre una plataforma que tenía esculpida una flor de loto. Se desconoce todavía el orígen exacto del vendaje de los pies en China pero, más o menos verídica la leyenda, se sabe que las primeras que empezaron a vendar sus pies fueron las bailarinas de palacio en el siglo X, con el objetivo de realzar la gracia de sus movimientos. De la corte se extendió a las clases altas y en el siglo XVI se popularizó por todo el territorio chino y en todas las clases sociales.

Con el paso del tiempo, el significado se volvió absolutamente opuesto -de realzar la gracia de los movimientos a restringirlos-, adaptándose a los valores femeninos defendidos por Confucio: la vida doméstica, la virtud, la maternidad y el trabajo manual.

A pesar del cambio de significado, la sensualidad inicial, lejos de perderse se acentuó y el ‘pie de loto’ era considerado la parte más erótica del cuerpo de la mujer. Sin embargo, para que los pies se convirtiesen en loto dorado –obra de arte y objeto de deseo– debían medir sólo siete centímetros y reunir las siguientes características: ser delgados, pequeños, puntiagudos, arqueados, perfumados, suaves y simétricos.

Dice un dicho chino, “Un cara bonita, es un regalo del cielo, un par de pies bonitos es trabajo mío”. Y ese duro trabajo empezaba a la edad de cinco o seis años, de las manos de las madres, siempre que éstas pudiesen permitirse mantener a la hija sin trabajar fuera de casa

http://blancaoraa.blogspot.com/2010/06/ayer-fui-la-podologa.html


1 comentario:

Aída dijo...

Se dice que como los matrimonios eran concertados, muchas de las jóvenes estaban en desacuerdo con ellos y uhían de sus casas. Al contraer matrimonio se marchaban de su casa para siempre e iban a vivir a casa del marido. Para evitarlo, a las chicas se les vendaban los pies desde pequeñas, atrofiándolos. Con ello conseguían además de un dolor horroroso, que las chicas no pudieran correr para escaparse y que pudieran ser atrapadas...